El compromiso con las mujeres

gener-dx1o1_400Por Lara López Curtio

El feminismo no es lo opuesto al machismo, y no se trata de una lucha contra los hombres. Nada más lejos que eso, el feminismo es teoría y práctica para la equidad de género, por una sociedad en la que hombres, mujeres y demás géneros puedan moverse sin roles y estereotipos estrictos. El movimiento busca que la mujer deje de ser considerada inferior al hombre para pasar a un estadio de igualdad de condiciones. En todo caso la lucha ataca al machismo, legitimado por el patriarcado pero no contra los hombres, ni mucho menos. La realidad en la que vivimos, es construida por distintos grupos de poder, que sacan provecho de las convenciones con que nos manejamos en la vida. Entonces esas construcciones culturales pueden ser modificadas en caso de que nos molesten o, en estos casos, nos maten. El trabajo de modificar algo cultural, instalado por mucho tiempo, es difícil y minucioso y es por eso que se necesita del compromiso de muchas personas, de minorías alternativas que un día logren volverse mayoría.

Es necesario tener siempre presente la diferencia entre “sexo” y “género. El primero es catalogado desde lo biológico, lo determinan los órganos reproductores o genitales y el segundo es social y psicológico. Por un periodo de tiempo el llamado “determinismo biológico” sostenía que quien nace con órganos femeninos es mujer y quien nace con órganos masculinos es hombre. Afortunadamente hoy se conoce que esto no se da en todos los casos ya que la identidad de género se construye después del nacimiento y en él intervienen factores de toda índole además de la anatomía. Entonces desde el nacimiento partimos de una injusticia, si en la ecografía antes del parto se conoce el sexo del ser humano que vendrá al mundo, parece que se puede adivinar qué lugares podrá ocupar en la sociedad y cuáles no. Basta con pensar un minuto en esta cuestión para desnaturalizarla y a partir de allí buscar vivir con un poco más de libertad.

gener-400En un orden roles que limitan el desarrollo de las personas se encuentra el extremo, el lugar común  que nos da el patriarcado a las mujeres: el femicidio. El asesinato a una mujer por el simple hecho de pertenecer al género considerado inferior tiene origen en una multitud de situaciones que nos posicionan como objetos y no como personas. Los femicidios se pueden evitar, ya que son la consecuencia de un sistema de desigualdad que se reproduce por todos los ámbitos de la vida. Para cortar con esa reproducción es necesario pensar cómo se dan las relaciones de poder y así reeducarnos todos/as en lo que hemos aprendido a lo largo de los años. Las mujeres nos necesitamos, y los necesitamos, el cambio cultural debe darse en las familias, en los noviazgos, las escuelas, los clubes, los medios de comunicación, la calle y demás. El compromiso es con las mujeres, pero también con los hombres que merecen vivir libres de roles que les dicen cómo ser macho todo el tiempo.

Ser feminista no sería algo negativo sino tenes la capacidad de pensar más allá de los cuerpos biológicos y pregonar en todos los aspectos de la vida por una vida sin violencia porque a las y los feministas del pasado les debemos las significantes cuotas de libertad con que vivimos todos los días.

 

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