#LibertadParaBelén

Por Lara López Curtio

timthumb6En Tucumán, Belén se despertó con un fuerte dolor de panza. A la madrugada del 21 de marzo ingresó al hospital acompañada de su mamá. Estaba sufriendo un aborto espontáneo pero Belén no sabía que estaba embarazada.  Fue al baño y cuando se acostó en la camilla le trajeron una cajita negra con un feto adentro. La intervinieron y cuando despertó de la anestesia estaba con custodia policial, el tribunal la acusó de “homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía”. Responsabilizaron a Belén de haberse provocado el aborto intencionalmente y nunca pudieron comprobar a través de un análisis de ADN que ese feto provenía de su vientre.  El fallo de los jueces está basado en declaraciones de médicos, enfermeras y policías del hospital, no presenta pruebas contundentes y viola el derecho a la intimidad de la paciente que ingresó al hospital y no volvió a su casa.

Las palabras de Belén ante los jueces fueron: “antes que nada les quiero decir que yo no sabía que estaba embarazada. No me pueden decir semejante atrocidad. ¿Cómo pueden decir que corté el cordón? Es imposible cortar un cordón: yo presencié el parto de mi sobrino. ¿Dónde hay un ADN que diga que es mi hijo? ¿Y dicen que hice eso? Yo no hice daño a nadie. ¿Dónde están las pruebas que digan que soy una asesina? Me acusan sin pruebas. Yo no maté a nadie. Estoy mal, destrozada, pido que me tengan piedad. Es injusto lo que están haciendo. Es injusto lo que dicen de mí. No me pueden acusar de semejante cosa. Denme la oportunidad de estar con mi familia. No aguanto más. No doy más”.

El caso de Belén se conoció en abril de este año cuando, después de cumplir dos años de condena preventiva, se la declaró culpable adjudicándole ocho años de prisión. Esto demuestra una vez más cómo la justicia, imparcial y machista, puede vulnerar los derechos de las mujeres, cómo la violencia institucional puede ser también violencia de género. Desde ese momento y todos los días, organizaciones feministas de distintas partes del país e incluso del mundo reclaman libertad para Belén. La ONU, a través de su Comité de Derechos Humanos también pidió su excarcelación,“el Estado debe revisar su legislación sobre el aborto, incluyendo su legislación criminal”, y siguió exigiendo “que las barreras legales, el ejercicio de objeción de conciencia por parte de los trabajadores de la salud y la falta de protocolos médicos no obliguen a las mujeres a recurrir al aborto clandestino que pone su vida y su salud en riesgo”.

Ser mujer y pobre constituye un factor de riesgo en este país misógino por excelencia, el gobierno ultra católico y kirchnerista de Juan Manzur en Tucumán refuerza sus acciones contra el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestros propios cuerpos. Con el de Belén, no se tuvo consideración alguna, no se escuchó lo que ella tenía para decir al momento de acusarla. “Que ninguna otra mujer tenga miedo de ir a un hospital” le dijo después a la periodista Mariana Carbajal en una entrevista en la cárcel.

No todas las provincias cumplen con el mismo protocolo sobre el aborto no punible, no todos los casos son tomados como únicos. La despenalización y legalización del aborto es una deuda de la democracia, con los derechos humanos, porque el aborto en condiciones inadecuadas pone en peligro la vida y la salud de las mujeres, y más, de las mujeres pobres. Casi 300  mujeres mueren cada año en situación de clandestinidad e inseguridad mientras que el derecho a interrumpir el embarazo voluntariamente aún nos es negado en Argentina. Se considera que la criminalización del aborto no impide su práctica, como en otras cuestiones, así como la legalización no obliga a realizarlo sino que garantiza condiciones sanitarias, seguras para las mujeres que deciden interrumpir el embarazo y no ser sometidas a una maternidad forzada. El sistema patriarcal y sus instituciones nos impiden la posibilidad de decidir de manera autónoma sobre nuestros cuerpos, legislan sobre nuestras vidas, deseos, miedos, etc.

El 14 de agosto se convoca a una marcha para pedir su libertad. Mientras Belén siga presa no seremos mujeres libres, sin derecho al aborto libre, seguro y gratuito no hay ni una menos posible.

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

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