“Mindfulness: ¿Qué es, y qué tiene para aportar a la reducción del estrés?”

Por 

Dr. Fernando Fabio Sito
Médico cardiólogo
Logoterapeuta y Terapeuta EMDR
MP 443927

Todos experimentamos ansiedad y estrés en nuestra vida cotidiana frente a pruebas, desafíos, exigencias, relaciones difíciles, eventos, enfermedades, pérdidas, etc.

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El estrés puede agotar nuestras reservas de energía, socavar la salud y acortar incluso nuestras vidas, tornándonos más vulnerables a la ansiedad, la depresión y la enfermedad.

Seguramente la mayoría de nosotros hemos experimentado diferentes síntomas relacionados con esta sobretensión muchas veces crónica e inevitables síntomas físicos como contracturas, cefaleas, síntomas emocionales como irritabilidad, insomnio, o síntomas de conducta como comer de más, o fumar, por ejemplo.

Y sí, la vida, es difícil. Hay cosas que nos gustan, otras no nos agradan y otras… ni fu ni fa. Pero todas esas experiencias son parte de la vida, y a pesar de que no las elegimos, hay que vivirlas.

Cuántas veces has ido al médico y te han dicho: “Es estrés. Tenés que bajar un cambio”. Bien, pero ¿Cómo se hace? ¿Dónde se aprende?

 

La respuesta de estrés no depende solamente de las exigencias de medio y de uno mismo, sino de la interpretación que cada uno realice de la situación, así como de los recursos con los que se cuenta para afrontarla. Por lo tanto tenemos que actuar en todos esos niveles.

En la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts, en 1979, Jon Kabat-Zinn fundó la “Clínica de reducción del estrés”, en donde puso en marcha el programa de “Reducción del estrés basado en Atención Plena” (REBAP), dirigido a pacientes crónicos en los que las técnicas de la medicina convencional no resultaban demasiado efectivas. En este programa, se cultivan prácticas tradicionales de meditación –inspiradas principalmente en la tradición del budismo– y de yoga, con la ayuda de soportes como CDs u otros que facilitan la práctica en casa.
Este programa ha tenido un éxito enorme y en la actualidad se está ofreciendo a pacientes en más de 250 hospitales de Estados Unidos (y en otros repartidos por el mundo entero). Lo explica muy bien en su libro “Vivir con plenitud las crisis” (La traducción del original sería en verdad “Viviendo la catástrofe total” pero no es gancho y le quedó el otro), en definitiva, vivamos lo que vivamos, así sea una catástrofe total, tenemos que seguir viviendo. ¿Y cómo se hace?

Pues bien: Mindfulness lo vamos a entender y nombrar desde ahora en su traducción como “atención plena” y quiere decir “estar atento”. ¿A qué? Es la pregunta. Al momento presente, a lo que sea que estemos haciendo ahora, en este momento, sin abrir juicio, con la captación plena de todos mis sentidos y también el sentido emocional. Captemos la realidad como es, tal cual es «estar atento» implicaría que uno se concentra en la tarea que está realizando en ese momento, sin que la mente divague sobre el futuro o el pasado, y sin sensación de apego o rechazo. Esta aproximación produce al individuo energía, claridad de mente y alegría.

En la última década la “atención plena” ha despertado un interés inusitado, efectuándose cientos de investigaciones bajo “la lupa” de la ciencia. Y cada vez son más las evidencias de los cambios neurobiológicos vistos con los modernos escáneres cerebrales y evidenciados por los testimonios de las personas que han experimentado sus beneficios.

Estos beneficios sobrepasan el ámbito del estrés y existen hoy numerosos programas similares para poblaciones específicas como: Depresión. Dolor crónico de espalda. Cefaleas crónicas. Fibromialgia. Artritis reumatoidea. Obesidad. Ansiedad generalizada. Trastorno límite de la personalidad. Prevención en la recaída de adicciones.

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La atención plena una herramienta clave para desarrollar la empatía y los aspectos más humanistas del profesional sanitario; nos hace terapeutas y médicos más eficientes y más felices también, ¿por qué no decirlo?

Además, puede verse sus aplicaciones en el mundo del deporte de alto rendimiento, la educación, la creatividad artística y muchos otros escenarios, impensables 10 años atrás.
Se inició con adultos, pero, en la actualidad han sido impactantes los resultados encontrados en población infantil y adolescente. (Porque sí, los niños y adolescentes también “viven en medio de catástrofes totales”) La visita de Eline Snel en esta última Feria del Libro en Buenos Aires con la presentación de su programa (y libro) “Tranquilos y atentos como una rana. La meditación de los niños con sus padres” fue una muestra del desarrollo en este campo. La atención plena contribuye al desarrollo emocional saludable y a la regulación emocional. No somos culpables de sentir lo que sentimos, pero: sí somos responsables de lo que hacemos con eso, somos responsables de la respuesta que demos. Cambiar reacción por respuesta es lo que logramos con esta práctica.

Otra investigación muy relevante se hizo en nuestro país en el partido de San Isidro, Buenos Aires, se llevó a cabo en escuelas secundarias públicas en el año 2015, el Dr. Daniel López Rosetti y el Servicio de Medicina del Estrés del hospital público; pudieron reducir los índices de violencia escolar entre otros indicadores. Y hoy, se puede hacer en todo el país; se forman maestros y profesores, a distancia, para llevar esta experiencia y resultados a todos los rincones de nuestra enorme Argentina. Esto se encuentra disponible en la página de la Sociedad Argentina de Medicina del estrés.

Por lo tanto, como pueden intuir, la cardiología tiene mucho de qué beneficiarse de programas como éste. Programas individuales o grupales. El formato grupal se desarrolla en ocho semanas, con encuentros de 2,5 hs por semana, y sus resultados pueden experimentarse a muy poco de andar. Cualquiera lo puede hacer, con solo proponérselo.
Se enseña a los participantes cómo integrar y aplicar atención plena en su vida diaria y en el rango de problemas que surgen de condiciones médicas, psicológicas y estrés de la vida. No es una técnica, sino que se trata de un método para que juntos, investiguemos qué es ser un ser humano, y qué significa estar vivo. Se trata de poder experimentar esa calma que hay debajo de la vorágine exterior, como cuando nos encontramos a merced de las olas en el mar, y al bucear en el fondo, saboreamos la calma.

Meditar no es aislarse del mundo, sino, al contrario, acercarse a él para comprenderlo, amarlo y cambiarlo. También es un medio, accesible para todas las personas, para cultivar la serenidad y el gusto por la felicidad; cómo utilizar la respiración, el cuerpo, la consciencia del instante presente y prepararse para hacer frente al sufrimiento, estabilizar las emociones y crear paz en la mente y en el corazón. Aprender a re-encontrarnos con nuestros recursos innatos a los que podemos acceder, extraer y emplear. Su eficacia se mantiene años después de la intervención porque el individuo aprende habilidades que incorpora a su vida diaria. Representa una clara alternativa terapéutica y preventiva, aunque requiere un compromiso activo del paciente de practicar con una frecuencia semanal.

Crear paz en la mente y en el corazón

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