#VolvimosALasCalles

IMG_20160603_172654414 El 3 de junio, por segunda vez, fue testigo y protagonista de la movilización feminista más importante del país. En todas las ciudades,  a las 17 hs, las plazas céntricas reunieron multitudes de mujeres, hombres, transexuales, asexuales, intersex, travestis, entre otros géneros.

Como en casi todo el país, en Bolívar también salimos a reclamar por segunda vez, por las muertes de las mujeres. Los crímenes de odio hacia el género femenino despertaron hace un año la fuerza de las mujeres que en cada rincón de la Argentina se unieron para decir Ni Una Menos. El 3 de junio dejó de ser una fecha más para pasar a ser el día emblema de la lucha contra la violencia machista. Ni una menos como lema nació en 2015 luego del crimen de Chiara Páez en Santa Fe, y del de Melina, el de Ángeles, el de Rocío, luego de que el marido de Karina la intentara quemar viva, de que el cuerpo de Diana Sacayán fuera encontrado sin vida, y muchos casos más, muchos cuerpos más, dejados sin vida por manos de hombres que se creyeron dueños de ellas, que las consideraron menos, sin derecho a seguir viviendo.

IMG_20160603_174606068_HDR“El 3 de junio del año pasado dimos un grito poderoso y airado. Cientos de miles de personas nos encontramos en la calle para ser la voz de quienes ya no podían gritar, víctimas de la violencia femicida. Quienes tomamos las plazas públicas del país, formamos la trama que hizo comprensibles las palabras y carteles que nombraron lo que se sabía sin estar del todo dicho: que la violencia machista mata y no sólo cuando el corazón deja de latir” decía el documento oficial del evento nacional.

En google se creó un mapa que identificaba los puntos de encuentro de cada ciudad. Por esta vez, el país se vestía de todos colores. Porque todas, en algún momento sufrimos la violencia machista, en sus múltiples formas. El viernes 3 de junio fue el día en que volvimos a las calles, pero también llegamos a los medios. Esos medios hegemónicos que nos destruyen todos los días como género, porque la violencia mediática es un tipo de abuso muy efectivo, ya que aparentemente es inocente pero si afinamos un poquito la mirada podemos ver que nos están diciendo cómo ser mujer. Y en ese cómo ser mujer, las limitaciones sobran, los estereotipos sobran, la violencia sobra.

En la Argentina, se produjeron 275 femicidios entre el 1 de junio de 2015 y el 31 de mayo de 2016 según un estudio de La Casa del Encuentro.

275 femicidiosMientras marchábamos en Bolívar se estaba gestando el mismo movimiento en muchísimas partes del país, alrededor nuestro, Olavarría, Azul, Pehuajó, Guaminí, Trenque Lauquen, Chivilcoy, entre otras ciudades y localidades más chicas, pero no menos comprometidas. Alrededor de cincuenta personas, nos reunimos en el centro  cívico de Bolívar, con un mismo objetivo, mirando a la vida desde un mismo lugar, con una exigencia bien clara: vivas nos queremos. Hombres, mujeres, niñas y niños, en ese número de personas que puede parecer poco, mucho, razonable, coherente, o no, cada una/o de nosotras/os tenía sus motivos para autoconvocarnos ahí. En realidad, nos convocaba la lucha, que tiene nombre de mujer, pero es para la humanidad entera, queríamos que dejen de matarnos sí pero también queremos una sociedad más equitativa donde los hombres puedan llorar sin ser tratados como maricones y donde las mujeres podamos salir con polleras cortas sin que por eso tengan que violarnos.

Nos reunimos en el Centro Cívico de nuestra ciudad, la escuela de teatro, el gremio ATE, representantes de SUTEBA, comisaría de la mujer, sobrevivientes de la violencia de género, afines a la lucha feminista y otras personas con motivos bien fuertes para estar a esa hora en ese lugar. Entre las mujeres maquilladas de golpes, las pintadas en el suelo con frases feministas, los escritos con tizas, los carteles colgados frente al municipio, los folletos para repartir, la lectura del documento oficial, las fotos, los aplausos, gritos o silbidos, el reclamo no pasó desapercibido. La consigna era clara y la energía muy fuerte, eso que hacíamos en Bolívar se hacía en las grandes ciudades con una marcha más que multitudinaria y en los pueblos de alrededor.

Mi ex nos pegaba a mí y a mi hija que falleció, por ella marcho”, dice una sobreviviente mientras camina por la San Martín. La bajada a lo local es fundamental, implica decir: acá también está pasando. Los casos de violencia de género en Bolívar se conocen, en general, por el boca a boca, hablando bajo en los comercios, en los hogares o en los grupos de whatsapp.

El primer tres de junio dejó mucho más que fotos y videos de la marcha. “Ese grito que se impuso en la agenda pública y que se replicó en cada conversación produjo algunos efectos. El más poderoso: la visibilidad y jerarquización de la problemática de la violencia machista y el empoderamiento de los colectivos feministas. Todos y todas sabemos de qué se habla cuando se dice Ni Una Menos y el peso de la condena social cae cada vez más sobre los agresores. Se abrieron observatorios para generar cifras oficiales que den cuenta de cómo actúa la violencia femicida y se pusieron en práctica protocolos para intervenir en universidades, sindicatos y escuelas. Se consiguió también la sanción de una ley fundamental como la de patrocinio jurídico gratuito a las víctimas de violencia machista”, continúa diciendo el documento Ni Una Menos. Y aunque mientras marchamos otras mujeres están siendo maltratadas, asesinadas, vendidas, discriminadas, seguimos exigiendo respeto y equidad de género.

Yo no voy para no exponerme, pero gracias por marchar por nosotras”, confesó otra ex víctima. Los intentos de femicidios o femicidios efectuados aparecen bajo otros nombres, nunca como crimen de odio a la mujer, y las críticas a la misma tratando de justificar el asesinato no tardan en aparecer. Todos/as conocemos a alguien que es o ha sido golpeada, hostigada, controlada por su pareja, todas sufrimos la violencia todos los días, en las calles, en la televisión, en la manera de no nombrarnos, en las escuelas, en el trabajo, en el boliche que muy amablemente nos hace descuentos por ser mujer, en los deportes que si no son marcados como femeninos nos encasilla bajo el clásico “machona”, y sobre todo dentro de nuestras propias casas, donde los roles están definidos ¿por quienes? Para que la mujer haga determinadas tareas y el hombre otras. Esos roles y estereotipos son los que se buscan romper en marchas y reuniones como las del 3 de junio, para conocer que otros tipos de vínculos, relaciones y organización de la sociedad son posibles, para admitir que el amor no duele, que justificar la violencia nos mata todos los días y para reclamar que paren de matarnos por querer cambiar la realidad, por decirle que no al sexo forzado, por no tener ganas de lavar los platos, por pedir ganar el mismo sueldo que los compañeros de trabajo, por denunciar el acoso callejero, por querernos vivas y libres.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s