Dejar de fumar, ¿por qué es tan difícil?

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Dr. Fernando Sito
Médico cardiólogo – MP 443927 – MN 79860
Psicoterapeuta E.M.D.R.
fsito@intramed.net

Cada año, el 31 de mayo, la OMS y sus asociados del mundo celebran el Día Mundial del no fumador dedicado a resaltar los riesgos para la salud asociados al consumo de tabaco y promover políticas eficaces para reducir ese consumo. El consumo de tabaco es la principal causa prevenible de defunción en el mundo, y actualmente mata a uno de cada 10 adultos en todo el mundo. Se calcula que sólo en Argentina mueren cada año 40.000 personas por esta causa. También es la causa más importante de años de vida perdidos y/o vividos con discapacidad.
La dependencia al tabaco es considerada como una enfermedad crónica adictiva en la última edición de la Organización Mundial de la Salud en 1995, en la que se otorga a esta drogadicción el código F-17.
En nuestro país existe una ley 26.687 de Regulación de la publicidad, promoción y consumo de los productos elaborados con tabaco, promulgada en junio de 2011 y reglamentada en mayo de 2013. Pero no tenemos una ley que contemple la adicción al tabaco como enfermedad y las obras sociales y prepagas no tienen un código para el tabaquismo como enfermedad, por lo tanto no suelen cubrir el costo de su tratamiento.

Cifras para reflexionar:
1) En la Argentina el 23% de la población adulta fuma; si bien este número representa un descenso respecto de la anterior encuesta de factores de riesgo, está lejos de ser optimista.
7 de cada 10 fumadores actuales planearon o estaban pensando en dejar de fumar. 5 de cada 10 hicieron un intento para dejar de fumar en el último año. El 90% de los que recayeron dentro del año, realizaron estos intentos solos, sin ayuda. Vemos con esto que la mayoría quiere dejar de fumar, pero lo intentan en soledad y recaen.
2) De los fumadores que consultaron por alguna razón al médico, al 80% le preguntaron si fumaba y a un 60% le aconsejaron dejar de fumar.

1 sitobObservamos esto ya que la intervención mínima, el consejo para dejar de fumar que se realiza de forma seria, breve, clara, sencilla y personalizada, debe realizarse siempre que se tenga la oportunidad de tratar a un paciente fumador por cualquier motivo. Este tipo de intervención produce un incremento significativo en el índice de abstinencia, consiguiendo en términos absolutos que el 2,5% de los fumadores dejen de serlo, lo que, siendo un porcentaje escaso, no deja de tener gran importancia si tenemos en cuenta que, al menos aproximadamente, el 60% de los fumadores tienen al menos un contacto anual con el sistema sanitario.
3) Se evidenció que el 98,3% de la población afirmó que fumar tabaco causa enfermedades graves y un 91% refirió conocer que el consumo de tabaco provoca infartos o ataques cardíacos. El 86,6% de los encuestados consideró que todos los cigarrillos son igualmente dañinos. Se detectó un fuerte apoyo a la Ley Nacional de Control de Tabaco.

1 sitocEntonces, la información por sí sola NO ALCANZA
El convenio marco (convenio internacional) propone un paquete de acciones y el Programa Nacional de Control del Tabaco del Ministerio de Salud de la Nación en parte toma estos lineamientos:
■ Regulación de la accesibilidad al tabaco
■ Promoción de estilos de vida sin tabaco
■ Promoción y regulación de ambientes libres de humo

Hasta acá vamos bastante bien, pero el último punto es:
Desarrollo de servicios e incentivos a la cesación
En todo esto, la realidad nos demuestra que este es el punto con menor desarrollo en la práctica.
Entonces, mi mirada es que la respuesta a “Por qué es tan difícil dejar de fumar” es porque NO ESTAMOS ASISTIENDO AL ADICTO.
No lo estamos viendo. Nos quedamos en el simple consejo “deje de fumar que le hace mal y no proponemos un camino concreto, real. Me recuerda a lo que hemos comentado respecto del estrés; decimos “baje un cambio” pero son escasos los programas que enseñen y acompañen en el cómo hacerlo.
Pues bien. Dejemos de victimizar a la víctima: no se deja de fumar con sólo conocer el daño que se causa a sí mismo y a los demás. No se deja de fumar con sólo proponérselo. No se deja de fumar sólo con un chicle o una pastilla. No se deja de fumar solo haciendo caso a consejos.
Los programas de tratamiento del tabaquismo se han hecho más complejos, multicomponentes, integrando diversas técnicas. El tratamiento es diferente para cada fumador y depende fundamentalmente de la motivación que éste tenga para abandonar definitivamente el consumo.
Se puede dejar de fumar con un tratamiento serio y validado; el cual debe contemplar a la persona que sufre de una adicción, en todas sus dimensiones como persona: biológica, psicológica y espiritual. Incluyendo enfoques psicoterapéuticos, recursos grupales y apoyo farmacológico para tratar el síndrome de abstinencia (esos síntomas físicos como temblor, sudoración, palpitaciones; psicológicos como nerviosismo, irritabilidad; o conductuales como comer de más por ejemplo).
Hasta hace poco el abordaje estuvo orientado a identificar el “tratamiento ideal”, que transformara a todos los fumadores en no fumadores, en forma permanente. Estos esfuerzos, inadvertidamente, han comunicado dos mensajes de dudosa viabilidad:
1) que habría sólo un tratamiento que sería virtualmente efectivo para todos los fumadores, y
2) que el éxito debería ser definido como una abstinencia permanente.
Estos mensajes pueden haber ocultado la verdadera naturaleza de la adicción al consumo de tabaco: ella es una enfermedad crónica que conlleva en sí misma la vulnerabilidad a la recaída, la cual persiste semanas, meses, y por supuesto años, luego de lograr un período de abstinencia.
1 sitoReconocer la cronicidad de la dependencia al consumo de tabaco nos permite:
a) aceptar que se trata de una condición que naturalmente evoluciona a largo plazo, donde debe esperarse que los pacientes puedan tener períodos de remisión y recaída,
b) aceptar mejor el fenómeno de la recaída, y desarrollar una estrategia a largo plazo, más que una intervención aguda.
La recaída refleja, entonces, la naturaleza crónica de la enfermedad, no la falla personal del médico en su habilidad para tratar al paciente, ni la falla del paciente en seguir el tratamiento.
Dejar de fumar se trata de un PROCESO, que tiene etapas de contemplación, de acción y mantenimiento; pero también contempla etapas de recaídas posibles (no fracasos). Se trata de un proceso que va mucho más allá del mero hecho de dejar de fumar. Constituye para quienes sufren esta adicción, en ni más ni menos que CAMBIAR SUS VIDAS, y se merece toda nuestra atención.
La adicción al consumo de tabaco: una enfermedad crónica a tratar
Dejar de fumar es lo mejor que puede hacer usted por su salud.
Sepa que no está solo.
Me parece interesante remitir a la página web del Ministerio de Salud de la Nación donde hay información y hasta un manual de autoayuda que podrá bajarse y poner en práctica
http://www.msal.gob.ar/images/stories/ryc/graficos/0000000584cnt-2016-04_manual-autoayuda-dejar-de-fumar.pdf 

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