La visión y el deslumbramiento

Matías Esteban

La luz es esencial para la visión, pero en su justa medida. Poca luz en el ambiente no genera una imagen en nuestra retina, y un exceso de la misma induce, además de poco visibilidad, a una incomodidad y la función de ver se encontrara así limitada. En pocas palabras, demasiada luz produce deslumbramiento.

El deslumbramiento o brillo, puede distraer y llegar a ser peligroso.

Es posible experimentarlo tanto durante el día como a la noche y por diferentes causas, como por ejemplo, cuando se pasa de la sombra a la luz del sol o por el reflejo de la luz en superficies brillantes. Las consecuencias potenciales del deslumbramiento van desde entre cerrar los ojos, hasta la tensión y fatiga ocular; y en casos extremos la ceguera temporal. El deslumbramiento puede deteriorar la calidad y el confort visual, perjudicando eventualmente nuestra visión.

 

La opción ideal

Los anteojos de sol de tinta fija pueden proporcionar una atenuación significativa de las condiciones de iluminación altas en exteriores. Sin embargo, también actúan para disminuir la iluminación en condiciones de luz baja, tanto en interiores y en exteriores, y pueden afectar la visión. Por otro lado los cristales claros proporcionan una reducción mínima en interiores con luz intensa o en la noche, pero no protegen los ojos de la luz excesiva o el deslumbramiento bajo condiciones de luz de alta intensidad.

Por lo tanto, los cristales fotosensibles son la opción ideal, ya que se adaptan a las distintas condiciones de luminosidad. Son tan claras como los cristales regulares hasta que detectan la presencia de los peligrosos rayos UV. Entonces, mientras más brillante esté el sol y mayor sea el índice de rayos UV en el ambiente, más oscuros se tornan proporcionando protección contra la luz brillante del sol y los dañinos rayos ultravioletas. Ya que se oscurecen únicamente tanto como sea necesario, pueden ser usados cómodamente a través de los años para proveer automáticamente un 100% de bloqueo contra los rayos UVA y UVB y el reflejo del sol, durante todos los días, haya sol o esté nublado.

 

Prevención desde la niñez

Mientras que la dermatología ha implementado un movimiento de salud pública altamente exitoso para proteger la piel de los efectos adversos de la radiación UV, el ojo lamentablemente ha sido ignorado. No hay preparaciones de bloqueador solar tópico disponibles que se puedan utilizar de manera efectiva sobre y alrededor de los ojos.

Y mientras los lentes fotosensibles que filtran la radiación UV ofrecen una excelente protección para el ojo y los párpados, la población principal que se considera la más susceptible a las enfermedades relacionadas con radiación UV en su vida posterior –es decir, los niños- representan el segmento más pequeño de la población que utiliza lentes. Otra cuestión de gran importancia es que los niños generalmente pasan bastante más tiempo en los exteriores que los adultos. De hecho, el 80% del daño a la visión ocurre antes de los 18 años. Por ese motivo, es importante tomar precauciones a temprana edad para proteger los ojos y la delicada piel alrededor de ellos.

 

Tipos de Deslumbramiento

  • Deslumbramiento que distrae: ocurre cuando la luz es reflejada en la superficie frontal de las lentes de el usuario, y en consecuencias, otras personas no pueden ver sus ojos. También cuando la luz es reflejada en la cara interna de los lentes y uno mismo puede ver el reflejo de sus propios lentes en su campo visual. Este tipo de deslumbramiento se presenta también de noche ocasionado por las luces de la calle o por el tráfico. Causa fatiga ocular y molestias.
  • Deslumbramiento que molesta: es un efecto cotidiano de la luz brillante del sol. Puede presentarse en cualquier clima, momento del día, nivel o intensidad de iluminación. O bien, al pasar de una condición de iluminación a otra.
  • Deslumbramiento que incapacita: este tipo de deslumbramiento ocurre cuando la intensidad de la luz es extrema, como cuando miramos directamente al sol. Puede bloquear la visión, al ocasionar una reducción en el contraste de la imagen retinal.
  • Deslumbramiento que ciega o deslumbramiento reflejado: es causado por la luz reflejada en superficies lisas y brillantes como el agua, la arena o la nieve. Esta clase de deslumbramiento puede ser lo suficientemente fuerte como para bloquear la vista. Debido a que esta luz reflejada es un tipo de luz polarizada, se necesitan lentes polarizados para poder reducirla con efectividad.

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